Un paseo educativo combina ejercicio, olfato y trabajo de atención. Evita salir siempre por la misma ruta a la misma velocidad: la monotonía favorece tirones y desconexión.
Permite momentos de olfato libre y alterna con tramos de caminar juntos con refuerzo por contacto visual. Usa premios de alto valor en entornos con distracciones.
Practica paradas, cambios de ritmo y giros sin tirar. Refuerza cada acierto y mantén sesiones cortas al principio.
Si tu perro tira, reactivo o no presta atención, adapta la ruta y la duración. Un paseo frustrante entrena lo contrario de lo que buscas.

