La llegada de un cachorro es emocionante, pero también exige preparación. Un hogar sin estructura genera sobrestimulación, mordiscos, vocalización y rutinas difíciles de corregir después.
Antes de que llegue, define espacios — descanso, comida, juego — y acordad reglas familiares: ¿sube al sofá? ¿duerme en la cama? ¿qué hacemos con mordiscos?
La socialización no es "mezclar con todo". Es exposición positiva y progresiva a estímulos adecuados a su edad y salud, con supervisión y respeto por sus señales de estrés.
Establece rutinas predecibles de paseo, comida y descanso. Los cachorros necesitan mucho sueño; la sobreexcitación crónica favorece mordiscos y frustración.
Empieza desde el primer día con manejo positivo: tocadores, cepillado, revisión de patas y boca con refuerzo. Facilitará veterinario, paseos y convivencia futura.

